Sorprendente exposición de dos autodidactas que han obtenido, por su forma de jugar con las imágenes, divertidas composiciones: Ignacio Méndez en blanco y negro, y Carmelo Espinosa en color.
Carmelo Espinosa
El trabajo de Carmelo Espinosa presenta la ficción de una sociedad futura de características negativas, causantes de la alienación humana, pero también la visión de una realidad entre lo tangible y lo onírico. De un mundo en otros mundos, a veces paralelos y en ocasiones ubicados en compartimentos estancos. Mundos habitados por seres extraños, mujeres inconcebibles y hombres triviales que nunca alcanzan sus sueños. Un surrealismo, infantil y maduro, manejando con habilidad los colores y las formas.
Ignacio Méndez López
La obra de Ignacio es un intento de revindicar el blanco y el negro como auténticos colores vivos. Que no son ausencia de color sino que por sí mismos son capaces de mostrarnos un mundo en donde el color es puro artificio. La luz y la oscuridad. El bien y el mal. El día y la noche. Los opuestos que se complementan para presentar una serie de dibujos que no deje al observador indiferente, que lo seduzca, que lo atrape, y que al final sopese la posibilidad de que “la ausencia de color” también puede ser bella.

